Perdimos una final. Se acabó el sueño de los números imbatibles de Messi. Si por algo queríamos salir campeones, además de las razones obvias, es porque en la era del excel, queríamos coronar la carrera del astro argentino con récords que jamás puedan ser vencidos.
No nos desviemos y vayamos al fútbol. Ahora se pueden decir algunas cosas en voz alta porque ya no pueden traer mala suerte. Lo primero es que España, al igual que lo hizo con Francia en la semifinal, nos borró de la cancha. No pudimos patear ni una sola vez al arco en 120 minutos. Ni una vez. Las estadísticas eran abrumantes y hasta vergonzantes: 21 llegadas de ellos y 0 nuestras. No supimos desde lo táctico (Scaloni) ni desde las avivadas o genialidades individuales romper el firme dominio gallego. No hay otra forma de explicarlo.
Esta selección, que si merecía ser campeona era más que nada por el temple y los huevos; por la épica y las remontadas históricas, nunca jugó un juego deslumbrante. Más que nada intentó tocar como siempre lo hace, y sobre el final (12 de los 19 goles que hizo fueron después del minuto 78) metía el pie en el acelerador con atropelladas. Pero a veces no salió. Y cuando te enterás de que a España en todo el mundial, aún sin ganarle a Cabo Verde y apenas ganarle a Uruguay, solamente recibió un gol en todo el torneo, te das cuenta a priori de que va a ser un partido difícil. Que si nos costaron tanto Egipto y demás en un camino fácil en los papeles, España ya era otra cosa.
Veníamos envalentonados con el triunfo a Inglaterra, un grande y candidato, y apelando a eso, y al "de más a menos" que siempre tienen los campeones, podíamos soñarlo. Pero el equipo no respondió. El Dibu, que no venía brillando y que las dos o tres veces que nos llegaban, entraban todas, esta vez brilló. Queríamos otra vez decir que ganamos porque el Dibu nos salvó. Queríamos creer que ahora sí se iba a despertar el fútbol de Qatar 22. Pero no. Eso faltó a la cita. Jugadores cansados, imprecisos, sin alternativas, sin siquiera intentar la heroica. Sin siquiera patear al arco desde 40 metros porque ni al área nos podíamos acercar.
De Paul, mal de nuevo. Paredes que entra y al minuto queda rengo virtual al hacerse sacar una amarilla estpúpidamente. Messi que no podía inventar nada porque la pelota la tenía el rival siempre. Nico que intentaba pero chocaba siempre y nunca tenía a alguien al lado. Todos en un nivel bajo e impreciso. No habremos hecho 3 pases seguidos. Parecía otra selección que esa que mueve la pelota de lado a lado buscando el hueco. Ni una vez pudimos hacer siquiera eso. Y ni hablar después de la expulsión de Enzo, que ni con cambios podíamo sintentar otra cosa más que defendernos y aspirar tristemente a lo spenales. Hasta el gol de España. Ahí apareció, en los últimos 15 del alargue, la mística guerrera. España sacó el pie del acelerador arriesgándose a que le hagamos la de Egipto (yo no lo hubiese hecho ni loco) y Argentina llegó a pisar el área con dos o tres bastante claras que hasta ayer entraban siempre, pero el destino, como dije antes, no lo quiso esta vez.
Scaloni, si además del planteo táctico pobre o casi inexistente se le puede reclamar algo, es lo que dije cuando vi con qué equipo encaró los últimos dos amistosos previos al mundial: después de probar un montón de jugadores, fue con el mismo equipo calcado que en Qatar. Y eso a mí me sonó mal. Faltaba hambre de gloria en el 11 titular. Esos jugadores ya están en el cielo. Y si bien quieren más, sabemos que no es lo mismo cuando al final, uno puede pensar que ellos quizás, "ya están hechos", como decía la propaganda de TyC. Lucharon hasta el final, sí. Pero en la final, gran parte del partido, casi todo, no supieron qué hacer en la cancha y se notó mucho.
Si hubiésemos salido campeones, a diferencia de 2014, no habría sido injusto porque hicimos méritos suficientes como para que sea el campeón de la lucha incansable. Pero España fue más con su fútbol y también es justo que hayan ganado, por más que duela.
Ahora hay que arrancar de nuevo. Con Nico Gonzales, con Nico Paz, con Barco, con Lo Celso. Hay que dar un paso al costado. Quizás llegue el momento del Cholo Simeone como técnico. No sé. Creo que si no es él, o Gallardo, todos los demás pueden ser poco en los papeles. Así como los 3.5 años desde Qatar se nos pasaron rápido porque festejamos sin parar, estos 4 años que se vienen, creo que van a ser largos.
Pasamos un lindo mundial. En lo personal lo viví en familia con todos. Lo disfruté mucho. Emociones a tope. Quedará un lindo recuerdo por haberlo dado todo. Tanto ellos como nosotros que hicimos las mil y una. Y al final de eso se trata la vida misma. Momentos que quedan guardados.

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